Layqa: nativa de la oscuridad
Así hay una niña bruja, engendro del demonio, que goza de fama tantísima que rebasa los límites de su comarca, y muchos indígenas van a verla desde lugares remotos para pedirle y rogarle que por su intermedio prosperen sus cosechas y ganados, o cesen las lluvias, o tan solo para su concurso…
M. Siles en
Extirpador de idolatrías (2014)
DETALLES DEL LIBRO
| ISBN | 978-612-47777-7-6 |
|---|---|
| Sello Editorial | |
| Colección | |
| Dimensiones | 13×21 cm |
| Tipo de Tapa | Tapa blanda |
| Año de publicación | |
| Número de edición | 1ra edición |
| Encuadernación | Libro cocido |
| Formato | Físico |
| Idioma | |
| Número de páginas | 120 páginas |
| Número de tinta | Negro, Rojo |
| Tipo de papel | Color marfil |


![Estancias de una [h]asilvestrada](https://editorial.lliuyawar.org/wp-content/uploads/2024/06/Cubierta-Estancias-de-una-hasilvestrada-copia-250x333.png)


Juan Saramago –
Excelente libro, lo recomiendo
Sawasiray –
Potente voz la de Karuraqmi Puririnay. Desde las entrañas de la tierra, de los desfiladeros y riachuelos altoandinos se yergue una voz que, sin duda, será imprescindible cuando se haga en el futuro la historia de la poesía nacional.
Pablo Landeo –
Lima, la capital peruana, concentra a casi todas las empresas editoras, a casi todos los libros que se publican en el Perú, a casi todas las librerías. En esta desigual batalla por romper con el centralismo, en una tarea épica, la Editorial Lliu Yawar, busca publicar y difundir las producciones literarias de la región central del Perú como en el caso del libro de poemas Layqa (Karuraqmi Puririnay, 2021). Desde la perspectiva de la epistemología quechua, Layqa llama nuestra atención por visibilizar algunas prácticas culturales quechuas arraigadas en la tradición, las que para la cultura hegemónica y oficial pueden considerarse como vestigios de una sociedad atrapada en el pasado. Nos sorprende asimismo la insurgencia del cuerpo femenino como origen de discursos identitarios que cuestionan el orden sociocultural peruano, tal como en el caso de Kauneus (la belleza) (Crisólogo, 2021) y otros libros recién publicados en Lima. A continuación analizaré los paratextos de la cubierta por su singular importancia y los poemas “Layqa” y “Supaykuna”…
lliuyawar –
Layqa, nativa de la oscuridad, de Emilia Chávez Santos
La figura de la curandera, la bruja, la hechicera, es la figura central de este poemario de Emilia Chávez Santos, quien a su vez ha elegido Karuraqmi Puririnay como heterónimo, que en el idioma quechua significa “tenemos un largo camino por recorrer”. Purificación de conmociones oscuras, de presencias y ausencias misteriosas, acompañada por las cuidadas ilustraciones de Yarush Yurivilca, basadas en la tradición de los mates burilados de Cochas, lugar de procedencia familiar de la autora. Este poemario define su centro gravitacional en la magia, no entendida como vivencia sobrenatural, sino como cotidianidad y naturaleza. Impregnado en un contexto rural, el sentido de lo mágico está asociado a la sanación, a la cura de enfermedades a través de las plantas y animales. Las protagonistas de estos saberes y prácticas son las mujeres de la comunidad. “Nací bruja / reconocí mi reflejo negro / en una gota de lluvia / y desde entonces / lo supe… / A los tres años / me descubrí hechicera”, afirma la autora como parte de la misma estirpe y portadora de magia, transfigurada desde la materia poética.
Carátula de Layqa, nativa de la oscuridad de Karuraqmi Puririnay (Lliu Yawar Editorial, 2021).
El libro está organizado en cuatro partes según las voces de cuatro mujeres. En primer lugar, está “Minúsculo dios”, que es la más íntima y corpórea de todas las voces que componen el libro, la cual debate sus ansias ante las fuerzas telúricas que la habitan:“Yo era una mujer sensata / ahora soy todo lo contrario / me quedo mirando un reloj que marca las horas al revés / me quedo de rodillas / mirando el cielo y la tierra / celeste y húmeda”. La segunda parte se denomina “Nativa de la oscuridad” y expresa una voz iracunda, feroz, que puede comunicarse directamente con la naturaleza en su propio lenguaje, y que se anima y transmuta en otros seres vivientes: “Mi sangre canta / mi voz es el eco de los árboles y las viejas flores / me salen ríos por los ojos en invierno”. Desde esta voz, se asume con orgullo la identidad andina. En el tercer bloque, “Kuyakuy”, la voz evoca el sentido de la pérdida, el desarraigo, la espera y el olvido, manteniendo el intercambio entre lo humano y lo natural. Finalmente, “Tentación de existir” experimenta la carencia, calibrando la figura del padre y dios a la orfandad que toma la ciudad, verbalizada en un hambre sin consuelo:“Ni mil palabras / ni dos mil rezos / ni tres hijos / ni el amante que siempre abraza / ni el huerto rebosante de quinua y papa / ni los cielos de silencio / sacian el hambre que tenemos”.
Karuraqmi abre un tránsito entre lo humano y lo natural a través de la magia. Es ahí donde la poesía transfigura el dolor y el desgarro en sanación. La poesía se torna una evocación que da sentido al pasado, y lo convierte en fuerza enraizada y erótica de la experiencia vital. Así, Karuraqmi condensa la oscuridad de su procedencia, es decir, deconstruye su propio lugar de enunciación en intercambio continuo con la naturaleza y con su energía de mujer. Dichos son los caminos por los que respiran las conmociones de Layqa.